
Una respuesta común entre los conocedores de la materia suele ser algo parecido a: “la medicina alternativa es holística”. Empezaremos apuntando algo tan obvio que nos da cierta vergüenza el mero hecho de afirmarlo pero, lo cierto es que, esta frase tan repetida no es de ninguna manera una respuesta; en todo caso, podemos decir añade cierta información.
¿Qué nos aporta saber que la “medicina alternativa” es holística?
Y, ¿hasta qué punto esto es siempre así?
¿Consideramos el holismo como el punto de aproximación correcto?
Como bien sabemos el holismo* es una manera filosófica, si se me permite esta licencia, tan antigua como la propia historia del pensamiento, puesto que más que proponer un sistema lo que propone es un modo de aproximación, un manera de encaminarse a la hora de asomarse a eso que llamamos “realidad”, a eso “otro”. Esta manera holística se apoyaría en tres principios:
- El todo es más que la mera suma de las partes, lo que quiere decir que si observamos el todo en interacción se comprueba que se dan realidades distintas que las producidas por las partes o por la interacción entre estas.
- La variación de una interacción entre las partes configura una realidad del todo completamente distinta que nos obliga a volver a examinar el conjunto como un conjunto nuevo y no siempre conocido. Así cada nuevo acontecimiento afecta y compromete a todo el conjunto.
- Hemos de admitir que, desde esta perspectiva, cualquier organismo/sistema es dinámico, por lo que debemos estar dispuestos a reformular su anatomía, su topografía y su topología, constantemente y de manera radical si es preciso, para poder explicar no sólo los hechos de forma descriptiva y estática sino también las sinergías y los procesos, es decir, el movimiento del organismo/sistema. De manera que hemos de ser conscientes y humildes a la hora de juzgar, etiquetar y describir el organismo/sistema, que tenemos entre manos.
Si reflexionamos sobre lo que acabamos de apuntar, resulta obvio que éste parece una “manera de mirar” bastante apropiada para observar el cuerpo, a la persona y, tal vez, unas de las razones principales son tres, en correlación con los tres principios del holismo. La primera es que por mucho que hayamos intentado explicar “la vida” todavía algo nos excede ya que la suma de sus partes no la explica por sí misma; cada pequeña variación en las partes físicas, mentales o emocionales, configura una nueva realidad que modula al conjunto por completo (por ejemplo, una experiencia emocional que implica la liberación de alguna hormona que afectará a todo el sistema configurando una nueva composición química, emocional, mental, ocular, motora global). Y, por último, hemos de admitir que nuestros conocimientos del cuerpo pueden variar en cualquier momento en el que descubramos un nuevo sistema, haciéndonos modificar nuestra concepción global del conjunto; por ejemplo, hoy en día hemos empezado a admitir que as emociones afectan a nuestro sistema inmunológico, lo que a su vez debería modificar nuestra manera de hacer “medicina”.
Lo cierto es que, aunque la perspectiva nos parece la correcta, y muchas de las personas reclaman para su práctica este modo de hacer (tal vez por ello nos encontramos con esta respuesta masiva), no siempre la medicina alternativa explicita esta manera de practicar holística.
En muchos casos encontramos la misma estrechez de miras que se le reprocha a la medicina convencional, y a su supuesto reduccionismo, antagonista conceptual, del holismo. Podemos entender el reduccionismo bien como una aproximación a la realidad que la comprende reduciéndola al la interacción entre sus partes, bien como la manera filosófica que entiende que un sistema es simplemente la suma de sus partes, que puede reducirse a sus elementos constitutivos. Cuando reducimos nuestra visión a un protocolo, convencional o alternativo, que pretende descomponer para luego no abarcar el organismo completo, con el que clasificar sin tener en cuenta las múltiples partes, su continuo movimiento y nuestro relativo conocimiento, cuando hacemos eso, en vez de tratar en organismo/sistema vivo, sin darnos cuenta estamos tratando un “muerto”.
La afirmación de que la “medicina alternativa es holística” simplemente pone de manifiesto la buena intención (cuando se comprehende a fondo qué es holístico) de querer hacer de otro modo distinto al reduccionismo, al menos de querer entender el cuerpo como algo más que un mecanismo o un laboratorio, lleno también de ánima y animus. Pero no nos dejemos llevar por las buenas intenciones, seamos honestos y hagamos de este modo de hacer nuestra ética.
* Sobre holismo:
Jan Christian Smuts inscribe el proceso “holista” dentro de procesos evolutivos, caracterizados por la síntesis creadora, en actividad dinámica, en evolución. Su propuesta: apreciar que el mundo está hecho de conjuntos, dentro de otros contextos u holos, configurando el cosmos e integrando realidades y procesos de manera constante, dinámica e interactiva.
Wilber considera este proceso cósmico global, al desplegarse en el cosmos, como evolución. Así los procesos naturales, el crecimiento, las relaciones, las actividades intelectuales, todo, estaría influenciado o realizado dentro de consideraciones holísticas.
La holística tuvo repercusión en biología y medicina gracias al biólogo Kurt Goldstein y su obra “El organismo. Una aproximación holística de la biología”, en la que estudia las interacciones entre organismo, estímulos y órganos desde una perspectiva global.
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